lunes, 18 de diciembre de 2006

MI ESCLAVO Y SU PIPICITO


Palabras mas palabras menos , una imagen vale mas que mil palabras, esto queridos mios es lo que me hace salir en busca de placer, mi marido y su pipicito ( como mas lo puedo llamar) no cumple con mis necesidades, tengo una concha hambrienta de nuevas VERGAS.....una concha que reclama a gritos que la satisfagan y creen ustedes que esto se cumple con el ejemplar de la foto????????
Mientras les escribo esto amigos ...mi marido me clava .....con la idea de convencerme de que su pipicito me llena......jajajajaja....logra algunos cosquilleos que me gustan .....es un pipicito tierno y dulce ....pero yo quiero que me rompan la concha y por lo que veo esto no sera hoy....

domingo, 10 de diciembre de 2006

GRACIAS MI AMOR

Ama, te escribo estas palabras para que sepas realmente lo que siento cada vez que estoy a tu lado.

Debo comenzar por decirte lo feliz y agradecido que me siento con Dios por haberme destinado a servirte.

Soy tan feliz mi Ama cada vez que me haces cornudo, cada vez que asumo las posiciones que debo asumir y ocupo el lugar que me corresponde por eso hoy quiero darte las gracias por todo lo que hasta ahora has hecho por mí.

Gracias por cada vez que sales de fiesta donde tus amigas hasta el dia siguiente y yo me quedo en casa, juicioso, ocupando mi lugar (ama de casa).

Gracias por cada vez que me llevas contigo y te dedicas a coquetear con otros.

Gracias por cada vez que te burlas de mi pipicito, y gracias por comentarlo con tus amigas, así yo no tengo oportunidad de pavonearme de nada y ya todas saben exactamente lo cornudo y pipichiquito que soy.

Gracias por contarle a tu amiga como era lo nuestro y que tu salias con otros sin que yo tuviera derecho a hacer lo mismo.

Gracias por cada vez que te desmaquillo, cuando vienes cansada de tu trabajo.

Gracias por cada vez que recojo tus cositas, te arreglo la ropa, tiendo tu cama, o en fin por cada quehacer doméstico que me corresponde y que me permites hacer.

Gracias por dejarme cocinarte.

Gracias por mandarle tus fotos denuda a tus exnovios, para calentarlos y tenerlos "en salsa".

Gracias por cada vez que me pegas, porque me ayuda a aprender.

Gracias por cada vez que me permites besarte la concha.

Gracias por acostarte con tu exjefe y permitirme escuchar como gozabas.

Gracias por contarle lo cornudo que soy.

Gracias por meterme ese tampón en el culo, para que sintiera lo que siente una mujer.

Gracias mi vida tambien a cada hombre que en esta vida te ha hecho, te hace y te hará gozar con su verga, a esos hombres mi eterna gratitud.

Mi amor soy tan cornudo y tan poca cosa para tí, que no puedo más que agradecerte por fijarte en mí y me siento tan feliz cuando me humillas, cuando me lo recuerdas.

Cada vez que pasa esto mis manos y piernas tiemblan y solo siento ganas de llorar y de rodillas besar tus pies y tu concha, por que no existe otro ser tan maravilloso como tú.

Te amo

sábado, 9 de diciembre de 2006

NUESTRO CONTRATO


Nuestro contrato es una pequeña modificación del que ya circula por internet, mi ama ha retirado las clausulas que no le atraen y lo ha organizado de acuerdo a sus necesidades. A mi ama mil gracias por disponer de mi tal cual como a ella le parezca, yo acepto publicamente su contrato en su totalidad y con absoluta devocion Te amo mi Reina


CONTRATO DE MI CORNUDO SUMISO

Contrato de vida doméstica entre el cornudo, y su querida Ama, que regirá su relación de ama y cornudo sumiso consentido durante el resto de sus vidas. Esta será una relación 24/7 (las 24 horas del día, los siete días de la semana) lo que significa que tú, serás el cornudo sumiso de tu ama, incluso durmiendo. Esto no es un juego de pareja de fin de semana o una escenita de una noche; sino que será el estilo de vida permanente (24/7) las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana y los trescientos sesenta y cinco días del año, porque mi placer y felicidad pasa por tu humillación, no lo olvides. No obstante, este contrato se entenderá siempre como una muestra de amor total entre los dos En el desarrollo de este contrato procuraremos no escandalizar, que no nos perjudique socialmente todo esto en nuestra vida familiar, laboral o social.

Art. 1.- Yo, ya que tú me amas tanto que te ofreces voluntariamente a servirme como cornudo sumiso consentido el resto de nuestras vidas, te acepto tu gentil ofrecimiento, tu renuncia a tener algún derecho sobre mí, así como tú obligación de asumir por contra todos los deberes para conmigo, demostrándome constantemente con tus humillaciones que sólo me amas a mí, que sólo me deseas a mí, que soy el centro de tu existencia, que me necesitas para vivir, que me entregas tu libertad y que estás ansioso por seguirme para siempre a donde yo quiera llegar y llevarte. Y que te sientas orgulloso de ser exclusiva­mente mío y de que tu placer sea ver el mío, al hacerte cornudo y humillarte, porque lo que más me gusta y excita es el poder que experimento con tu humillación como cornudo.

Art. 2.- Yo por mi parte sólo me comprometo a dominarte cada día más, a poseerte completamente, a cuidarte como esclavo, a hacerte cornudo y a amarte sinceramente, llevándote con mis humillaciones cada día más lejos en tu sumisión a mí, en tu necesidad vital de sentirte cornudo y humillado. Espero que no te arrepientas porque una vez que firmes más abajo, serás mío para siempre física, y mentalmente, aceptando mi voluntad que a partir de ahora será también la tuya. Tú dejarás de existir como persona y sólo serás un instrumento de mi voluntad, de mis deseos y de mis caprichos, en los que tú estarás humillado por mí mientras que yo disfruto de tu humillación.

Art. 3.- Yo, como tú dueña y señora, tengo libertad absoluta para todo y tú no tendrás libertad absolutamente para nada. Sin excepciones. Tendrás que pedirme permiso hasta para ir a mear. Yo podré hacer lo que me dé la gana, aunque siempre te lo comentaré para que goces con el poder que tengo sobre ti al hacer lo que se me antoje, lo que me salga de mi hermoso coño.

Art. 4.- Y por supuesto yo podré follar con quien quiera, donde quiera y cuando quiera, mientras que tú no podrás ni mirar a una mujer por la calle. El que mires a otra mujer será sancionado con el mayor castigo. Tú fuiste amigo cornudo, serás novio cornudo y cuando nos casemos serás marido cornudo. Te morirás siendo cornudo consentido y eso para ti ha de ser un motivo de orgullo. Esto no significa que tenga que hacerlo, sino que puedo hacerlo cuando me plazca, que mi libertad es total y que mi poder sobre ti no tiene límites.

Art. 5.- Tú única misión en la vida, y de lo que te queda de ella, es ser cada día más cornudo, humillarte más y darme a mí placer, estar a mi servicio para darme gusto, para procurar que goce y que me corra. Tú, por el contrario no podrás correrte sin mi permiso. Podrás acariciarte pero sin llegar, porque si te corres sin mi permiso te castigaré con la mayor pena que un ama le puede dar a un hombre como tú: Que no te haga cornudo, ni que te humille. Si incumples este artículo podrá ser motivo de la rescisión de este contrato.

Art. 6.- Por casa irás siempre desnudo y vestido sólo con mis braguitas, saldrás a la calle con ellas bajo el pantalón y al día siguiente te las quitarás para ponerte las que yo me quite ese día, para que así sientas junto a tu polla la tela que ha tocado el coño de tu ama, el que todos se pueden follar menos tú, y te sientas así constantemente cornudo consentido. Las bragas serán tipo tanga transparente para que se que puedan apartar con un dedo y que así tu pito y tus huevos estén más a mano. Y al ser transparentes estará a la vista, exhibida, para que todos vean como se te pone dura cuando te humillo y te hago cornudo. Yo llevaré siempre por estar por casa un body malla pescador de cuerpo entero, para que así sufras al tenerme cerca, verme, casi sentirme a través de la malla, pero sin poder acariciar ni lamer plenamente mi cuerpo porque ella te lo impedirá. Siempre estará la malla en medio. Esto servirá para tenerte cada día más excitado (pero casto), y por tanto más puto, y más cornudo.

Art. 7.- Cuando aparezca ante ti con mis tetas al aire o por encima de mi sujetador, te arrodillarás inmediatamente ante mí como señal de respeto, devoción, entrega, adoración, sumisión y beatitud hacia mí. Tu cabeza siempre habrá de estar entonces más baja que ellas por lo que si estoy sentada en el sofá tendrás que sentarte en el suelo junto a mí. Siempre procuraré estar ante ti con ellas al aire para que su omnipotente presencia te obligue a hincarte de rodillas ante ellas, o a estar en una posición y postura de respeto, de reverencia. Mis tetas serán el símbolo de mi domino hacia ti y de tu sumisión, por lo que para besarlas o simplemente rozarlas, habrás de pedirme siempre permiso que sólo te concederé cuando te hayas portado como un buen cornudo consentido, cuando hayas sido más cornudo que el día anterior o cuando quiera premiarte por alguna razón, dándote cariño. Por supuesto, mis machos podrán besarlas, tocarlas, amasarlas, sobarlas, morderlas, pellizcarlas e incluso correrse sobre ella cuando quieran, como quieran y donde quieran. Y una vez que mis machos se hayan corrido sobre ellas, yo restregaré su leche sobre mis pezones y podrás chuparlos, lamerlos y beber de mis tetas, de mis pezones, la leche del macho que te ha hecho cornudo, porque para ti son, y serán siempre, un símbolo de majestad, respeto, adoración, sumisión, pleitesía y reverencia. Grábate esto en la cabeza, porque mis tetas son el símbolo de mi dominio sobre ti y de tu sumisa condición de cornudo consentido.



Art. 8.- Así que cuando te hinques de rodillas ante mí después de mostrarte mis omnipotentes tetas, tu postura será de pleitesía con las manos cruzadas en la espalda y la cara levantada, mirándolas arrobado con el respeto y la pasión de algo que para ti es sagrado, que te está vedado y que es como el sagrario bendito de tu condición de cornudo sumiso consentido. No obstante, si te autorizo a besarlas, lamerla o acariciarlas, será siempre para darme placer a mí, para mi gusto y disfrute, para correrme de gusto y nunca como un concesión a ti.

Art. 9.- Yo haré todas las gestiones que generalmente hacen los hombres, los cabezas de familia: Dispondré de las cuentas bancarias a mi nombre, porque las mías seguirán siendo sólo mías y en las tuyas me autorizarás a mí como cotitular para que yo pueda sacar el dinero. Luego, me entregarás la libreta y la tarjeta para que sólo yo pueda sacar dinero de ella. Y todo los demás servicios estarán a mi nombre como el teléfono, el agua, o la electricidad. A partir de ahora yo seré el “hombre” y tú la puta y sumisa mujer.

Art. 10.- Si la empleada no puede venir tú serás el encargo de las labores domésticas y para tal razón llevarás un pequeño y redondeado delantalito blanco de doncella francesa o las bragas que te haya puesto esa mañana. Sólo eso, para que tu culo y tu polla estén expuestos a mis caricias mientras friegas los platos en la cocina. Este delantal lo llevarás también siempre que vengan mis machos a follarme, para que te humilles y sepas cuál es tu lugar.

Art. 11.- Todos los días te doblaré sobre mis muslos como un niño y te daré 10 zapatillazos en el culo, te hayas portado como te hayas portado, y aunque hayas sido un bendito, como símbolo de que mi poder sobre ti es arbitrario, a mi capricho, y para evitar que yo pueda relajarme en mi estricta severidad hacia ti y que tú puedas tomarlo como un símbolo de debilidad. Sabrás que, pase lo que pase (aunque haya un terremoto), todos los días vas a ser castigado, todos los días vas a sufrir por tu ama y todos los días te sentirás esclavo cornudo. Si no cumplo este requisito, si se me olvida, se podrá dar por zanjado el presente contrato. Para los castigos llevaré siempre las tetas al aire y cuando veas que aparezco ante ti con su omnipotente majestad, ya sabrás lo que se te viene encima. Arrodíllate y reza. Si es posible, estos azotes en tu culo te los daré después de haberte hecho cornudo consentido y en presencia de mi macho, para que te sientas más humillado, más cornudo y además, apaleado.

Art. 12.- Los azotes (tanto los 10 diarios obligatorios como los demás cuando te castigue), serán livianos o más duros según el criterio de mi exclusivo placer, te los aplicaré siempre estando doblando desnudo sobre mis muslos como un niño malo y podrán ser con zapatilla, correa, o pala de ping-pong, a elegir por mí según mi gusto y capricho. Y te los podré dar por cualquier motivo, sin causa aparente, porque se me antoje o se me encapriche. Sin dar explicaciones. Entre un azote y otro pasará algún tiempo durante el que me darás las gracias y yo te excitaré humillándote, llamándote cariñosamente cornudo y diciéndote que te quiero. “Te quiero, cornudo mío”. Queda claro que con ellos no se busca el dolor por el dolor, sino que sientas más mi posesión sobre tu cuerpo y que puedo hacer con él y contigo lo que me pete. Una vez cumplido te felicitare por ello con muestras de cariño y te diré que te quiero. Y si lo has aguantado bien, sin rechistar y agradeciendo cada azote, te colocaré la cabeza en mi brazo y te daré de mamar de mis tetas como un niño.

Art. 13.- No obstante te trataré siempre con cariño e incluso con ternura, como una madre que castiga a su hijo, sí, pero porque lo quiere; pero cuando tenga que decidir, demostrar mi poder y sentirme ama, no tendré ninguna muestra de debilidad, seré severa, dominante y estricta y jamás te perdonaré un castigo para que no lo tomes como un síntoma de debilidad y me pierdas el respeto.

Art. 14.- Cuando te vaya a humillar me pondré las ropas interiores que a ti te gusten, que tú elijas, para que así me desees aún más, me anheles más y te humilles más al saber que ese cuerpo de diosa que tanto adoras, sólo está a tu alcance para servirlo, para darle placer y para recibir de él, a cambio, los maravillosos cuernos que luces como sumiso cornudo consentido. Yo, por mi parte, siempre te mostrare mis hermosas tetas para que te sientas así más sumiso, para dominarte con ellas, para imponerme con ellas sobre ti, mientras estás arrodillado y ves desde abajo como te dominan excelsas. Si llevo sujetador las sacaré por encima del brassier para que siempre estén a la vista y se impongan sobre ti, para demostrarte que estoy siempre en un plano superior a ti, que soy tu reina. Siempre tendré las uñas muy cuidadas, por ti con manicura francesa, como símbolo exterior de mi dominio sobre ti y para que cuando te agarre de los cojones, te lo apriete y te las clave en ellos sientas mi poder de hembra sobre ti, macho sumiso. Y para que cuando las mires o te las enseñe, desees con toda tu alma que te pajee y que sufras de gusto sólo de pensarlo. Cuando estemos en público y te las enseñe o muestre, ya sabrás lo que quiero y acercaras tu cara a mi cara para oír mis deseos.

Art. 15.- Cuando decida que te puedes correr, lo harás mientras yo te follo como una vulgar puta, con un dildo strap on que ataré a mi cintura para que te sientas como una sumisa nenita, mientras que yo hago del macho que tú no eres, ni nunca serás. Y mientras te follo te pellizcaré los pezones, apretaré tus tetas de puta y te diré eso: que tienes unas teticas de putita muy monas.

Art. 16.- Cuando reciba a mis machos, a los hombres que te han de hacer cornudo, te vestiré sólo con el delantalito de doncella francesa, para que así nos sirvas las copas y el café, o para que nos atiendas de esta facha mientras follamos y te ponemos los cuernos. Mientras follamos, mientras te hacemos cornudo, has de permanecer siempre desnudo y de rodillas con el delantal de doncella francesa (por si se te requiere), y en silencio, como muestra de respeto al acto más importante y sagrado que existe en tu vida. O de rodillas y besando mi mano, como símbolo de respeto, de consentimiento cornudo. Yo por mi parte, me comprometo a que en ese momento te lanzaré besitos, te sonreiré y podré cogerte de la mano, para demostrarte que te quiero, aunque estemos en plena escena de humillación. También podré acostarte a ti boca arriba en la cama, yo me pondré a cuatro patas sobre ti y le ofreceré el coño a mi macho para que me folle a cuatro patas, mientras te digo a ti, cara a cara, que te quiero y te explico con detalle cómo me folla el coño, como me clava y como gozo con su polla. Así tú podrás ver encima de ti, sobre mi cuello, como la llavecita de tu cinturón de castidad se bambolea junto a mis tetas, conforme él me embiste con su polla, me folla y me hace gozar como un verdadero macho. Y te besaré y lameré los labios para que recibas la saliva de mi gozo en tu boca, el gozo que otro hombre me provoca, mientras te digo al oído que te quiero, que eres un cornudo consentido, que te estoy haciendo cornudo y que cada día vas a ser más cornudo.

Art. 17.- Cuando te haya puesto los cuernos y nos quedemos solos, te demostraré con cariño, ternura y mimos, cuando te quiero, cuando me gusta que seas así, y te besaré y acariciaré con ternura para demostrarte que te quiero. Entonces podrás besar y lamer el cuerpo que amas, que adoras, que sirves y que te ha hecho cornudo, pero con el respeto y la devoción del altar sagrado que es para ti.

Art. 18.- Cuando regreses de la calle lo primero que harás será arrodillarte ante mí y lamerme el coño o el culo, según esté cara a ti o de espaldas. Meterás la lengua dentro de mi coño o de mi culo y lo lamerás hasta que me corra o hasta que yo te diga basta. Igual has de hacer para despertarme todas las mañanas y antes de levantarte para traerme el desayuno. Así como para besar mis tetas habrás de pedir siempre permiso, para besar y lamer mi coño y mi culo, no será menester por lo que podrás/deberás lamerlos y besarlos siempre que te sea posible para darle placer a tu ama y tenerla contenta y feliz.

Art. 19.- Cuando estemos por casa en actitud normal de pareja, viendo la televisión, por ejemplo, yo sentaré siempre mi culo desnudo sobre tu pito, también desnudo, para que al moverme te acaricie y te excites, y estés siempre con el pito duro y encadenado a un deseo atroz por mí que no podrás satisfacer hasta que yo no quiera. Obraré igual cuando estemos en algún sitio público y pueda sentarme sobre ti, para que me sientas, aunque sea a través de la ropa, porque me moveré sobre ti con discreción para excitarte y que te sientas cornudo sumiso consentido en público.

Art. 20.- Si mi amante es bisexual y él lo desea, podré obligarte a que le chupes la polla para darle placer y que así me pueda volver a follar aún mejor. También podré obligarte a que, cuando yo me haya puesto encima de él al borde de la cama y me haya clavado en su polla, le lamas los huevos para que se le ponga aún más dura y pueda así follármelo mejor. Y así verás en butaca de primera cómo mi coño sube y baja sobre su hermosa polla, cómo follo con un hombre de verdad que no gasta bragas como tú.

Art. 21.- Tú cuerpo me pertenece y podré chuparlo, lamerlo, besarlo, pellizcarlo, y servirme de él para darme gusto cuando quiera y como quiera, por lo que tendrás que cuidarlo con esmero como instrumento de uso del placer de tu amada ama. No podrás beber alcohol, fumar, comer mucho o hacer cualquier otra cosa que pueda estropearlo. El mantenerlo ágil y esbelto para el disfrute de tu ama, será una de tus obligaciones.

Art. 22.- Podré entregarte a otras amas, o pareja de ama/o, siempre en mi compañía y presencia, y los obedecerás a ellos como a mí misma y sin importarte cuál es el motivo o la causa por la que te entrego. Yo tendré amistad y relación con otras amas con esclavos, para intercambiar opiniones, o consejos. Podré reunirme con ellas y llevarte a la reunión como mi esclavo para presumir así de ti y si hubiera una competición de esclavos habrás de procurar ganarla para honra de tu ama.

Art. 23.- Llevarás un cinturón de castidad permanente CB-2000 cuya llave colgará de la cadenita que yo llevo en el cuello para que cuando me veas moverme al impulso de las pollas de mis amantes, te sientas más humillado. Cuando salga a la calle la llave la llevaré también colgado del cuello para que todos puedan verla aunque solamente tú yo, y quien yo quiera, sepan lo que significa: que eres un marido sumiso y muy cornudo que es feliz sintiéndose constantemente humillado por su mujer a la que ama con toda su alma, con todos los poros de su piel.

Art. 24.- Yo por mi parte me comprometo a acariciarte, besarte, lamerte con ternura y pasión para excitarte, tenerte constantemente excitado por mí con un anhelo que yo sólo podré satisfacer. Y a excitarte constantemente y provocarte perversa con ropita interior sexy, palabras, zapatos o sandalias de alto y fino tacón, posturas, minifaldas, colonias, caricias y otros procedimientos habituales de la más puta calientapollas, para tenerte más rendido a mí al tenerte excitado y no permitirte satisfacerte, y que te sientas así cada día más puto y más cornudo. Quiero que tu deseo por mí sea constante, inextinguible, infinito, sin interrupción, sin ninguna medida con nada. Seré así la dueña y señora de tu placer y te cocerás a fuego lento deseándome constantemente, con tu pito empalmado y torturado por un deseo que no te dejaré satisfacer. Cuando vayamos por la calle o estemos ante nuestros amigos, te besaré y acariciaré en público para excitarte y que te sientas humillado y poseído al tenerlo duro en público, pero encerrada en mi jaula y en mi cárcel, que yo sólo puedo abrir. Esas caricias podrán ser besos, manoseos en tu pito o pellizcos en los pezones, metiendo mi mano bajo tu polo para correrme de gusto al ver tu cara de placer/dolor mientras te los aprieto o te los pellizco con mis cuidadas uñas y tú procuras que nadie te vea.

Art. 25.- Antes de follar con mi amante te pondré desnudo a su lado, compararé tu pito con su polla y aunque la de él sea más pequeña, diré que la suya es más grande, más bonita o que me hace gozar mejor. En la comparación siempre saldrás perdiendo. Después de follar te pondré de rodillas ante la polla que te ha hecho cornudo y te obligaré a darle las gracias. “Gracias por hacerme cornudo”, le dirás varias veces, mientras la besas, mimas, adoras y reverencias.

Art. 26.- Podré tener cuantos esclavos sumisos me dé la gana, los que quiera, sin limitación de número, y entonces tú sólo serás uno más, aunque seas algo más preferido. Cualquier escena de celos en este sentido será castigada muy severamente, por ejemplo, obligándote a que se la chupes a todos los demás para que pases a ser el último, el esclavo de mis esclavos.

Art. 27.- Antes de ir a follar con mis machos serás siempre el responsable de bañarme y de recortarme luego con una tijera el pelo de mi sexo, para que los labios de mi coño aparezcan siempre enseñando nítidamente mi raja, para que se vean protuberante, claros, sin que nada los tape, y que así pueda excitar más a mis machos cuando los vean y pueda llevármelos antes a follar. Mientras me los recortas yo te humillaré, como es natural, diciéndote lo que ya sabes, lo obvio: que eres un conudo sumiso consentido que disfruta arreglando el coño de tu mujer para que se lo follen otros tíos, que eso sólo lo hacen los cornudos redomados, los consentidores, las putas sumisas y los requetecornudos. Todo lo que tú eres.

Art. 28.- Podré salir a la calle cuando me apetezca con una falda muy corta y sin bragas, por ejemplo, cuando vayamos a comer a un restaurante o nos sentemos en una terraza, para que al abrir mis muslos todos vean que no llevo bragas, que soy una puta salida y que el que está a mi lado, comiendo o tomando café, es el cornudo de mi marido que no le importa que su mujer vaya enseñando por ahí el coño a todo el mundo. Antes de salir a la calle a enseñar a todo el mundo mi coño y a insinuar que eres un cornudo consentido, te obligaré a que recortes con una tijera pequeña, muy pequeña, los pelos de mi coño para que se me vea bien la raja y sus hermosos labios. Mientras lo haces te humillaré, como es natural, diciéndote lo que ya sabes y que tanto te gusta oír: Que es imposible encontrar un cornudo como tú que goce arreglándole a su mujer el coño para que los demás lo vean y disfruten de él por la calle.
Art. 29.- Si aparezco ante ti con mis tetas al aire y no te arrodillas inmediatamente recibirás 10 zapatillazos en tu culo de puta, porque cada segundo que tardes en hacerlo. Siempre que te vaya a castigar (los 10 azotes diarios obligatorios y los que a mi me salgan del coño), apareceré ante ti con mis tetas al aire, libre, omnipotentes, para subyugarte con ellas y que al verlas te arrodilles inmediatamente. Mis órdenes te las daré siempre con ellas al aire y para cumplirlas tú has de estar siempre desnudo. O vestido solo con mis braguitas.

Art. 30.- Serás el responsable del cuidado de toda mi ropa interior así como de su lavado, siempre a mano, planchado y colocación en los armarios. Serás responsable también de mis faldas, pantalones, zapatos y demás prendas, por lo que si me dejo la ropa tirada por la cama o por las butacas, tendrás que recogerla doblarla y colocarla en sus armarios.

Art. 31.- Cuando estemos sentados en el sofá descansando o sin nada mejor que hacer, habrás de sentar tu cara sobre mis muslos para estar muy cerca de mi coño y poder olerlo, que se te haga familiar, para aprender a conocerlo tan intimidante que habrás de saber de inmediato por la cercanía de su olor y sabor, si estoy excitada, y correr entonces rápido a traerme el teléfono por si quiero llamar a mi macho para que me satisfaga. Con el tiempo, y la práctica, has de saber a distancia, oliendo a través de él, cual es mi estado de ánimo, si estoy en celo, si deseo cariño, si deseo humillarte, para anticiparte a mis deseos y servirme mejor, sin que yo te lo tenga que decir.

Art. 32.- Como vas a estar muchísimo tiempo en castidad absoluta tendrás que aprender a gozar con el pensamiento, en plan místico y sin el concurso de caricia alguna sobre tu polla, paladeando el sabor de la humillación, recreándote en ella y apurándola para obtener así el elixir del placer de tu sumisión a mí. De tu amor por mí.

Art. 33.- Tú polla será a partir de ahora pito, para humillarte más y no ponerte a la altura de las verdaderas pollas, de los pollones de los machos que me follan. Tu pito es tu pito, ridículo, comparado con las pollas de verdad que yo me merezco y tendré. Tus cojones ya no serán tus cojones, sino "mis" cojones, "mis" pelotas, "mis" huevos. Siempre que te refieras a ellos le has de poner antes la partícula "mis" de míos, de que a partir de ahora me pertenecen a mí, los cojones los tengo yo, y no tú, que sólo los llevas porque te los dejó que los lleves, que me los lleves.

Art. 34.- Tú, como cornudo consentido, tendrás la obligación de lamer la polla al amante al recibirle y permanecer todo el rato desnudo expectante mientras yo converso con él y nos tomamos una copa. Pero la posibilidad de obligarte a chupar pollas y a recibir por el culo queda a mi propio y exclusivo arbitrio, por lo que cuando hayas de hacerlo seré siempre yo la que te lleve la cabeza a la polla que has de besar, lamer o agradecer que te haya hecho cornudo, mientras te digo “besa y lame esta polla y suplícale que te haga cornudo”, o “besa y lame esta polla, y agradécele que te haya hecho cornudo”.

Art. 35.- Siempre que te ordene chupar la polla de mi amante te habrás de poner de rodillas mientras que él estará de pie o sentado, para hacerte saber cual es tu sitio, para meter en tu cabecita de cornudo cuál es tu lugar.

Art. 36.- Todos los día estarás media hora adorando y besando mi coño, mientras yo te digo que reverencies y mimes este hermoso coño, que jamás vas a penetrar, que jamás vas a follar para que sepas que lo que tanto adoras, amas, mimas y deseas, está libre para todos los hombres del mundo menos para ti. Que jamás vas a follarlo, jamás vas a penetrarlo y jamás lo vas a poseer, mientras que cualquier otro tío si puede hacerlo en cuanto a mí me apetezca. Si te permito que me hagas el amor, que me penetres, será exclusivamente para darme a mi placer y como una concesión especial hacia ti, nunca un derecho como marido. Tu único derecho es a ser cornudo.

Art. 37.- Cuando me apetezca te sentaré sobre el bidet, me pondré sobre ti a horcajadas y me mearé sobre tu pito, para que comprendas que una mujer como yo folla con la polla de un macho, pero se mea sobre el pito de un cornudo. Y cuando vea que, debido a mis humillaciones, tu pito se pone duro, te escupiré sobre él para darte a entender que no vas a follar conmigo. Ese será mi lenguaje para que comprendas que tu ama no se va a rebajar a follar con su cornudo esclavo: te escupiré sobre el pito, sin más comentarios. Si estamos en público te llevaré a un sitio apartado, te diré que abras la boca y te escupiré en ella para significarte lo mismo.

Art. 38.- Te depilarás todos los días con el fin de que te sientas más femenino, menos hombre y que cuando todos los días procedas a depilarte, reconozcas constantemente lo lógico y consecuente de que yo me ligue y folle a un verdadero macho, que no gasta bragas ni se depila sumisa como tú. Y servirá además para que al verte así todos los días, me anime a buscar un verdadero macho para satisfacerme. Es probable que te mande a una casa de masajes, o a un gimnasio, para que te den masajes en los glúteos, en la cintura y en las caderas, con el fin de afinar tu cuerpo de puta, que se te estreche la cintura y que eches más culo, para que cada día te parezcas más a una putita sumisa, a un marido cornudo, que a un marido normal y corriente.

Art. 39.- Procuraré siempre que mis machos sean más jóvenes que tú, para que así te sientas más humillado al ver como unos tíos más jóvenes, guapos y fuertes, se follan a tu mujer.

Art. 40.- Por la noche podré echarme sobre ti para dormir, para que me sirvas de colchón y que sientas toda la noche mi peso sobre ti, mis muslos sobre tus muslos, mis tetas sobre tus tetas. Llevaré el body de cuerpo entero de malla de pescador para que así te sientas aprisionado y aplastado bajo mi cuerpo y sufras y goces toda la noche al tenerme tan cerca, al sentirme sobre ti, aplastado, pero sin poder tocar plenamente mi piel al estar por medio la tela. Así te sentirás excitado, reprimido y dominado por mí, incluso, mientras duermo. Porque tu esclavitud hacia mí es permanente.

Art. 41.- Abriré tu correspondencia, tus papeles, tus cuadernos, y registraré tu cartera, tus documentos, tus cajones, tus bolsillos y todo aquello que yo considere necesario para controlarte al máximo. Me dirás las claves de acceso a tus cuentas de correo de Internet y me darás la llave de tu apartado postal. No habrá nada en ti que yo no sepa, estarás desnudo ante mí y no tendrás ninguna privacidad ni intimidad. Yo por el contrario tendré mi intimidad a la que te estará prohibido el acceso.

Art. 42.- Cuando vaya a ordenarte algo, a anunciarte un castigo o sencillamente a hablar contigo como cualquier otro marido y mujer, dejaré mis tetas al aire para hacerte evidente mi poder sobre ti, me sentaré en el sofá, te arrodillaré entre mis muslos y te cogeré el pito y tus huevos con mis manos, con mis uñas con manicura francesa, para torturarte, cocerte a fuego lento, acariciándote y pasándote las uñas por el pito y los huevos, mientras te doy la orden, o te pregunto que contestes qué es lo que eres, qué es lo que más deseas ser en esta vida, qué es lo que te gustaría ser si volvieras a nacer, etc., etc. Y haciéndote repetir una y otra vez la respuesta obvia, eso que tú y yo sabemos: Cornudo, cornudo y cornudo, mientras te acaricio y te araño, pero sin permitir que te corras. Torturándote a fuego lento para que te sientas así más cornudo, más esclavo y más puta sumisa. Para que al estar próximo al orgasmo y no llegar, te sientas más excitado, reprimido, y goces y sufras más, te sientas más puto y más cornudo y fabriques así más leche para tu ama.

Art. 43.- Cuando te quiera castigar te pondré de rodillas cara a la pared, te ataré las manos a la espalda y colocaré entre la pared y tu nariz mis bragas usadas, las braguitas que he llevado mientras mi macho me acariciaba, besaba y metía mano, para que las aguantes presionando con tu nariz sobre ellas y huelas además el perfume de la excitación que me ha provocado otro macho. Así, apretando contra la pared para que no se caigan al suelo y oliendo el perfume de la excitación que me ha provocado otro hombre, meditarás y reflexionarás sobre tu condición de conudo sumiso consentido.

Art. 44.- Llevarás una anilla en los huevos de cinco centímetros de diámetro, que te los rodearan y apretaran, para que así te sientas siempre mío y que cuando alguien la vea sepa que eres mi cornudo sumiso consentido.

Art. 45.- Todos los días llevarás unas pinzas de ropa en los pezones, durante 5 minutos, con el fin de que se te queden entumecidos, doloridos y que cuando vayamos por la calle con solo rozarlos con mis dedos por encima de la ropa, sientas el dolor/placer de mi caricia y pueda así castigarte, rápidamente, en cualquier momento, estemos en donde estemos, delante de todo el mundo y a cualquier hora y circunstancia.

Art. 46.- Cuando no encuentre a mi macho, o no pueda venir, y tengas ganas de follar, te sentaré en una silla, me sentaré yo a horcajadas sobre tu polla y me clavaré sobre ella quedándome allí quieta, pero cerrando y abriendo mi coño, apretándote y soltándote, gozando, mientras que tú no puedes hacerlo al faltarte el roce, el movimiento de arriba abajo. Así yo tendré todo el placer y tú sufrirás al sentirme encima de ti, al notar como te aprieto y suelto, pero sin poder correrte al faltarte el movimiento vertical. Así te cocerás a fuego lento, me desearas, tendrás el pito duro dentro de mí pero sin poder gozar, por lo que andarás encadenado a un deseo por mí que no podrás satisfacer y te sentirás más puto, más sumiso y más cornudo consentido.

Art. 47.- Cuando te ordene que me lamas el agujero del culo hasta que me corra, te habrás de limpiar antes la lengua con el cepillo y con pasta dentrífica, con el fin de que no profanes con tu lengua un lugar tan sagrado, como es mi culo.

Art. 48.- Podré castigarte sin tener que dar ninguna explicación, ni argumentar ningún motivo. Sólo porque sí, porque me apetece, porque me sale del coño. Y porque sé que los castigos que te dé sin motivo alguno, son los que más te excitan porque demuestran que mi poder sobre ti no tiene límites.


Art. 49.- Cuando debido a mis humillaciones, a mi excitación sin tregua, a mis caricias, a la castidad, a mis cuernos, a mis zapatillazos o a mis arañazos en tus pezones y huevos, tengas el pito duro, las pelotas llenas y no puedas aguantar más sin correrte, podré permitirte que te masturbes y que te corras, sí, pero mientras te abofeteo, mientras te doy de hostias, para que tengas claro que conmigo el placer va unido a la necesidad de sentirte humillado y dominado. Para tal fin me sentaré sobre tu pecho a horcajadas, te pellizcaré los pezones con mi uñas, dejaré que te acaricies con una mano y cuando vayas a llegar, cuando vayas a correrte me avisarás para que te dé de hostias, mientras te llamo cornudo. Una hostia con una mano. ¡Cornudo!. Otra hostia con la otra mano. ¡Cornudo!. Y así, hasta que te corras mientras te abofeteo y humillo, como cornudo y apaleado.

Art. 50.- Yo procuraré siempre vestir y comportarme de una forma sexy, elegante y coqueta tanto para mantenerte a ti constantemente excitado, como para mostrarme más apetitosa para los demás machos. Usaré por ello colonias y ropas provocativas, ropita interior sexy, faldas cortas, corsés, blusas claras sin sujetador que realcen mis pezones y todas aquellas ropas que considere oportunas para mantenerte a ti encadenado a un deseo que no puedes satisfacer y para atraer a los mejores machos. Tú elegirás mi colonia, qué ropas prefieres que me compre y lleve, y serás el responsable de ir a la tienda a comprarla para que te sientas humillado al saber que, por ejemplo, esa ropa interior que la dependiente te vende y que tú compras, es para que la disfruten y gocen otros machos que luego se van a follar a tu mujer, que es para ti lo más querido.

Art. 51.- Nunca confundiremos la humillación con el desprecio porque si aparece el desprecio se malogra todo, desaparece la magia; porque con la humillación gozamos los dos y aunque la situación sea humillante los dos nos queremos y respetamos. Te castigaré y humillare, pues, como una madre que castiga a su hijo, sí, pero porque lo quiere; porque en la humillación hay cariño, ternura, complicidad e incluso amor, y en el desprecio sólo hay odio. Por eso en nuestra relación será fundamental el cariño y aunque te humille seré cariñosa, no despectiva, sin gritos, con voz baja y sensual, pícara, para que así venga la magia, el placer, la humillación sexual por amor, al estar entregado a mí, ser mío y amarme entero, de arriba abajo, sin límites, porque tu placer en la humillación es mi verdadero placer.

Art. 52.- Cuando me cansé de ti podré mandarte a casa de tu madre para quedarme sola y descansar. Te daré entonces mis braguitas más mojadas, las que he llevado con mi último macho, para que cuando te vayas a acostar las coloques sobre la cama, te arrodilles, las beses con devoción y saborees el olor de una hembra cuando está satisfecha por un macho de verdad. Luego, las colocaras sobre la cabecera, meterás tu cabeza en ellas y pasaras la noche oliéndome y oliendo los jugos que otro macho le ha provocado a tu mujer para que cuando duermas y te despiertes lo primero que sientas es cuan cornudo eres, para que empieces el día sintiéndote cornudo.

Art. 53.- Nunca me quitaré el anillo de casada cuando vaya a follar con mis machos y cuando salgamos juntos a la calle llevaré una cadenita en el tobillo izquierdo para indicar a todos que el que va a mi lado es mi cornudo y para recordarte a ti que lo eres cuando la mires y la veas.

Art. 54.- Antes de ponerte los cuernos y de follar con mi amante me abrazaré a ti, te besaré en los labios con cariño y ternura, y te diré que te quiero. Luego te desnudaré, te colocaré el delantal de doncella francesa (por si necesitamos tus servicios) y te arrodillaré junto a la cama con las manos en la espalda para que veas, sumiso y consentidor, cómo te hago cornudo. Tú mirarás en silencio o me besarás la mano como símbolo de respeto y sumisión ante el acto más sagrado de tu vida.

Art. 55.- A ti te besaré en la labios con ternura y cariño cuando estemos a solas, pero la pasión de mis labios, y de mi la lengua, será para mis amantes, para mis machos, por lo que cuando estemos con ellos en público yo podré morrearme con ellos mientras que tú solo podrás besar mi mano como señal de respeto, sumisión y consentimiento.

Art. 56.- En público te llamaré siempre por tu nombre de pila, pero en la intimidad, entre mis amigas o entre mis machos, te llamaré siempre Cornudo. “Cornudo, tráeme el café”, “Cornudo, ponte el delantalito de doncella”, “Cornudo, lámeme el culo”, etc, etc.

Art. 57.- Cualquiera de mis amantes podrá quedarse a dormir, en nuestra cama, si me apetece pasar toda la noche abrazada a él y con su polla metida en mi coño, aunque se le afloje, como dos buenos amantes. En este caso tú dormirás en el suelo, en la alfombra, junto a la cama, y con tu delantalito de doncella francesa y mis bragas, para que si, por ejemplo, nos despertamos y te necesitamos para que nos traigas un vaso de agua, con solo bajar mi mano pueda requerirte para que nos sirvas. O para que me lamas mi coño y culo, y me excites, antes de volver a follar y a hacerte cornudo.

Art. 58.- Todas las noches me contarás lo que has sentido a lo largo del día mientras te he dominado y te he hecho cornudo, porque a mi lo que verdaderamente me pone es ver como un cornudo sufre por la hembra que ama y antepone su propio placer al placer ajeno de ella y de esa manera me volveré más puta y corneadora, refinando mis maneras e inventando nuevas formas de sufrimiento para mi gran cornudo, el único, el más grande, el cornudo de cornudos.

Art. 59.- Siempre que aparezca ante ti con alto y fino tacón, te has de arrodillar de inmediato y poner las palmas de la mano boca arriba y extendidas en el suelo, a mis pies, por si me apetece clavártelas con ellos al suelo. Pisarte las palmas de las manos con mis finos y altos tacones. Este gesto simbólico sin importancia tiene la trascendencia de hacerte ver que siempre estoy por encima de ti, que me perteneces y que mi poder sobre ti no tiene límites.

Art. 60.- Tendrás que gozar al humillarte cada día más porque es el mejor regalo que me puedes hacer, la mayor ofrenda, porque con ella yo siento placer y poder, un gran poder, que me lleva a correrme con solo saber que estás siempre ahí dispuesto y ansioso por dejarte humillar, por ofrecerme gentilmente tu humillación y por humillarte cada día más, sin límite.

Art. 61.- Dejarás de tener amigos, dejarás de salir con ellos a tomar cervezas o a ver un partido de fútbol. No volverás atener relación con ellos jamás y quedarás completamente aislado, porque para ti sólo existo yo. Yo, por supuesto, tendré todas las amigas que quiera y saldré con ellas cuanto quiera, porque además todas ellas sabrán que eres un cornudo sumiso y tendrán poder sobre ti.

Art. 62.- Todos estos artículos se resumen en dos:

Yo decido, pienso, mando y ordeno.

Tú obedeces, en el acto, sin preguntar jamás por qué.

Esta disposición permite que yo pueda cambiar caprichosamente el contenido de estos artículos cuando me dé la gana, cuando me salga del coño, con la única obligación de consultarte y de saber tu parecer, una vez que ya esté modificado y sea firme.

Art.63.- Yo por mi parte me comprometo a no confundir jamás la humillación con el desprecio, porque en la humillación, con amor, hay cariño aunque no lo parezca, mientras que en el desprecio solo hay odio.

Disposición Transitoria.- Este contrato podrá suspenderse a mi voluntad, dejándolo sin efecto durante el tiempo que yo estime oportuno y por los motivos que yo considere pertinentes, sin tener que dar explicaciones. Y cuando lo consideré pertinente (es decir, cuando me salga del coño) volverá a su vigencia plena y total. Esta potestad es exclusivamente mía, sin que tú puedas decir nada al respecto.

Conclusión.- Quiero que por medio de este contrato seas totalmente mío, que cuando yo goce tú goces con ello, que cuando yo sea feliz tú también lo seas porque yo lo soy. Que seas una prolongación de mí atento a satisfacerme, a humillarte, desviviéndote por lograr mi comodidad, mi placer y mi felicidad. Que seas parte de mí, me pertenezcas, me ames con locura y te entregues totalmente y sin miedo para complacerme, servirme, formar parte de mi personalidad y de mi carácter. Quiero ser feliz y sentir placer al saber que para tu felicidad necesitas como el aire que respiras el depender de mis gustos, de mis caprichos, de mi voluntad, de mis humillaciones, de mi ser. Y que tú seas feliz y dichoso con ello porque así yo te amaré siempre. Yo soy así y quiero que tú seas feliz al saber que lo soy, que siempre seré así y que nunca voy a cambiar. Tiembla porque soy muy exigente.

Por tanto, si estás de acuerdo con todos los puntos y términos del presente contrato, firma a mi lado y prepárate para ser exclusivamente mío, de mi total propiedad, para obedecerme complacidamente en todo lo que yo desee, en todas las humillaciones que te aplique y para ser feliz con ello. Mi placer pasa por tu humillación, no lo olvides, porque lo que más me gusta, pone y excita es el poder que experimento con tu humillación como cornudo.

Sí, quiero, consiente y me entrego a ti como tu cornudo sumiso.

_________________

Sí, te acepto como cornudo consentido y sumiso.

____________________










EL SABE QUE YO SOY TU CORNUDO

El supo que además de ser tu marido soy tu cornudo. Se enteró entre risas y copas en la sala de su apartamento al pie de la chimenea luego de esa cena de coqueteos y juegos previos, le dijiste entre risas y bromas lo mucho que te calentaba el que yo te escuchara haciendo el amor con otro, y el y tu se reían, se divertian con la idea.
Yo estaba nevioso y te llamaba, te interrumpía cada media hora y tu cada vez más caliente solo te burlabas, yo sabía porque me lo habías advertido, me habías dicho que te pondrías la ropa que te regalé en tu aniversario (aún antes de ponertela para mí) y que la habías destinado especialmente para esa ocasión, para que resultara más humillante para mí y que estabas muy caliente porque Ismael (Así se llama el) era muy buen polvo, y ya te lo habías comido con anterioridad, desde antes de conocernos.
Te calentaba tenerme nervioso, en ascuas, hasta que te atreviste y me lo dijiste claramente "no me jodas más, estoy ocupada, si me vuelves a llamar te pongo los cachos aquí mismo" (ja ja ja se escuchó la risa de él al fondo) - no por favor, mi vidita, no esta vez... te lo suplico - te insistí, pero ya era demasiado tarde, mientras yo te suplicaba, el te acariciaba los senos, te calentaba y tu comenzaste a ceder, te gustaba, era muy caliente, el estaba enterado de mi condicion de cornudo y de hecho no le importaba ni cinco, solo queria follar tu cuerpazo ardiente, tus divinas tetas, tu deliciosa concha, un privilegio exclusivo que ya no estaba a mi alcance.
Me colgaste -"estoy ocupada hablamos despues"- yo me quedé perplejo, sin saber que hacer, sabía lo mucho que quería y debía respetar tu espacio y no queria molestarte si estabas pasandola bien (te debo respeto a ti y a todo hombre que te haga disfrutar) así que solo esperé un rato para ver si la situación cambiaba, si de pronto te arrepentias de hacerme cornudo esta noche, rato que solo sirvió, según me contarías más adelante para que te magreara toda, te acariciara la concha y le hicieras un delicioso trabajo oral.
Te encantó, te gustó tanto besarle su enorme verga, la cual tildaste de deliciosa y limpiecita, lo calentaste con tu boquita, esa con la que me besas, si, esa que nunca ha de tocar mi verga, perdón mi pipicito.
Volvi a llamarte, pero esta vez ya tu voz no era normal, me contestaste con un aloooooh!, señal inequivoca de que te estaba entrando su poderosa herramienta, estabas gozando mi amor, esta vez con una verga de verdad, con alguien que te hacia gritar, alguien que sin lugar a dudas era lo suficiente macho para haberte llevado a la cama, allí entendí que era lo que debía hacer, me arrodillé frente a tu foto, totalmente desnudo como debo estar siempre delante tuyo, agaché mi cabeza como símbolo de devoción, mientras por el teléfono escuchaba como gemías "aahhgg... aaahhhgg, si, si , dame, dame, hazme duro, baby..." yo mientras tanto solo podía acariciarme los pezones, que es el único estimulo que me tienes permitido, porque el pipi ni pensarlo, no sin tu permiso.
Acariciarme los pezones no tiene otro objetivo que recordarme mi feminidad, que soy poco hombre para tí y que no merezco más que oirte o verte mientras un macho de verdad te hace disfrutar, mientas tanto tu solo alcanzabas a decir -"aaahhhggg ...que rico, nene... ...que rico, dame mas, dame duro, si, si dame duro, no pares.... aahhggg ...aaahhggg"-, yo me penetré con el dildo tal como ya lo había hecho delante tuyo para honrarte, para que quedara sellado por siempre que eras tu ama, mi dueña, mi zorra, la que me corneabas con un macho ardiente y que yo no era más que tu cornudo marica.
Asi que yo allí tendido en el piso, escuchando como te hacian feliz, tal y como era mi obligación, penetrado, acariciandome los pezones recordandome mi posición de inferioridad.
Me moría de la alegría mi amor de escucharte disfrutando, un par de cuernos enormes brotaban por mi frente y eran la fiel evidencia que era tu cornudo.
Te volviste loca gritabas y gritabas, gemias fuera de todo sentido, parecía que te estuvieran matando con esa polla, y efectivamente, Ismael lo estaba haciendo mi vida te estaba matando de placer "aaahhhhh..... que es esto, Dios mío.... me vas a matar... que riiiiico.... dale baby, dale... aaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!
Eso fue maravilloso y como todo buen cornudo, desde nuestro blog, el que me has pedido realizar, quiero darle las gracias al señor Ismael por hacerte rico todo ese rato, por hacerte gozar con su verga que te gusta tanto y por hacer que los cuernos me crecieran un poquito más.
Y a tí mi vida, mi eterna adoración por hacerme desde entonces tu cornudo y sumiso.
Te amo.

jueves, 7 de diciembre de 2006

Como me entregué a Tí

Me entregué a tí desde que te ví, imponente, poderosa, solo pude desfallecer y adorarte, con el sublime deseo de que me pemitieras estar siempre a tu lado contemplandote.
Me entregue a tí porque supe que no podía hacer nada más, que era mucho más fuerte la sumisión que sentía que cualquier otro sentimiento.
Hoy me doy cuenta que no estaba equivocado, que yo nací para ser tu esclavo y tu tuviste la delicadeza, la generosidad de permitirmelo, y así abandoné mi poca voluntad, y me entregué con la fé ciega, que desde tu caracter fuerte y dominante me querías y yo desde aquí por debajo tuyo había venido para servirte. Te adoro Ama

Te lo suplico mi vida déjame ser tuyo …

Gracias mi amor por hacerme cornudo, gracias mi dueña, así yo entiendo desde el principio como son las cosas, así entiendo que existen otros hombre que pueden satisfacerte igual o mejor que yo y que no soy indispensable y que si estoy contigo es porque tu has sido generosa conmigo y me permites estar a tu lado y por consiguiente aprendo a ser obediente y respetuoso de ti y tu placer, de una vez tempranito aprópiate de el control de nuestra relación y hazme saber así que mi lugar está a tu lado y de rodillas
Tu piel divina mi amor, que adoro con devoción, tu cuerpo hermoso y maravilloso del que estoy perdidamente enamorado
Eres mi mayor anhelo, mi mayor deseo, la mujer que siempre soñé y a quien estoy dispuesto a darle TODO.
Te amo con locura mi vida, con el deseo de ser tuyo.
Pero no de ser tuyo por decir, de ser tuyo en serio, ser de tu propiedad mi amor. No he encontrado mujer más hermosa y ahora que la he visto no la voy a perder
Quiero portarme bien para ti mi amor, hacerte completamente feliz.
Darte todo lo que necesitas mi vida, cuidarte, consentirte, mimarte, velar por ti, por tu cuidado, por tu ropa, porque este todo limpio en casa para ti, porque siempre tengas diversión y estés relajadita, conservando tu espacio mi amor, el espacio que necesitas para tener amigos y amigas, para rumbear, sin alguien que te moleste ni te prohíba cosas
Adorarte mi amor, aquí de rodillas, ante tu maravilloso cuerpo, sin lugar a dudas mucho para mi.
Consciente de eso, sabiendo que una mujer como tu necesita diversión en grande, aquí estaré para adorar y contemplar cada vez que te quieras divertir con otro, ya sea porque es mejor que yo o simplemente porque quieres variar, como sea, tu te mereces lo que quieras mi amor y yo respetaré juiciosamente cada decisión que tomes respecto a tu placer, tus momentos y las personas con quien decidas estar, personas por quien debo sentir respeto y admiración porque te hacen feliz
Déjame reverenciarte, por mujer, por hermosa, por inteligente, por ese poder que brota de ti.
Déjame sentirme orgulloso de que pertenezco a ti, déjame adorarte de rodillas, déjame entregarme plenamente y sentir que puedo servirte, gustoso, fiel.
Mi vidita hermosa quiero entregártelo todo mi amor, mi cuerpo, mi vida, mi trabajo, mis pensamientos.
Absolutamente todo, más allá de cualquier fantasía, durante la cotidianidad, tuyo a diario y a cada instante, incondicionalmente de ti, mi Reina...
… Mi Hermosa Ama!